
Empieza con tu escritorio habitual
Coloca el documento, el navegador o la aplicación de diseño en la pantalla donde sueles trabajar. Abre el Nook en cada pantalla; utiliza la pestaña superior en la que no tiene muesca.
Evalúa el gesto junto a la barra de menús y tus ventanas. Buscas una forma cómoda de acceder a las herramientas mientras trabajas, dentro de tu configuración real.
Repite una acción conocida
Inicia música en tu reproductor y usa un control desde el Nook de la pantalla en la que trabajas. Después prepara un archivo reconocible en la Tray y utilízalo en la aplicación de destino.
Si conectas y desconectas el monitor durante el día, incluye esa transición:
- Abre el Nook en el portátil solo y utiliza un control conocido.
- Conecta el monitor y repite la acción en cada pantalla.
- Vuelve a tu disposición habitual y comprueba el mismo recorrido.
Así podrás describir en qué configuración aparece una diferencia sin dar por hecho su causa.
Distingue pantallas y activaciones
Dos pantallas conectadas al mismo Mac forman una configuración de vídeo; no equivalen a dos activaciones en dos Mac distintos. Si el panel no se abre como esperas, describe el comportamiento de la pantalla sin suponer que necesitas otra licencia.
Envía un informe preciso
Incluye el modelo de Mac, las versiones de macOS y NotchNook, la disposición de los monitores y la pantalla afectada. Indica si ocurrió en el portátil solo, con el monitor conectado o después de conectarlo o desconectarlo.
Describe la acción, el resultado esperado y el observado. Estos datos permiten investigar el recorrido que realmente falla.